Descubre la historia del hombre que se sentía acosado por una ardilla ¿realidad o ficción?

10 septiembre, 2018 - Marta Benayas

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Las historias curiosas entre los humanos y los animales cada vez son más frecuentes. Si hace escasos días os contábamos la historia de Eclipse, el perro que viaja solo en autobús, hoy os contamos el suceso que ha tenido lugar en Alemania hace escasas semanas: en uno de los parques de la ciudad, un hombre llamó a la policía para denunciar que una ardilla le estaba acosando y que temía que le iba a atacar.

Las autoridades acudieron al lugar de los hechos y se llevaron al pequeño roedor a un centro de animales para estudiar su comportamiento. El suceso es, cuanto menos que llamativo y nos hace plantearnos si este tipo de animales puede llegar a ser agresivo con los humanos o simplemente se trataba de una broma a los cuerpos de seguridad.

Según los datos publicados en diversos estudios sobre animales, las ardillas son roedores habituados a tratar con las personas y que rara vez muerden a los humanos. Es más, muchos las tienen como mascota, y si reciben un mordisco -algo que sucede en muy raras ocasiones- es a la hora de darles la comida, algo que no tiene ni que preocuparnos ni hacer saltar las alarmas.

¿Realmente son violentas?

Las ardillas son animales con un instinto de supervivencia muy desarrollado que están habituados a vivir en entornos donde conseguir comida no es tarea fácil. Por eso, entre sus especialidades está la de ‘robar’ el alimento a otros animales como los conejos o palomas, y engordar en verano para poder hacer frente al duro invierno. Además de listas, son altruistas.

¿A qué nos referimos? A que aunque vivan de forma independiente, cuando se juntan con otras ardillas siempre intentan ayudar para obtener el bien común. Un hecho a tener en cuenta cuando se habla del acoso y la agresividad, como lo sucedido en Alemania.

¿Realmente estos roedores son tan violentos como nos quieren hacer ver? Los estudios científicos apoyan las teorías de que son bastante pacíficos. Si tú mismo quieres comprobarlo, basta con que te des un paseo por el parque más cercano.

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