Qué es el 'Síndrome del Tanque Viejo' y cómo tratarlo

25 octubre, 2022 - Marta Benayas

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Cuando se tiene una mascota, independientemente del tipo de animal que sea, es importante conocer los cuidados que requieren para que gocen de una buena salud, ya sea sobre el animal en sí como su entorno.

Si hablamos de peces, el estado de su pecera es decisivo para que vivan el mayor número de años posible y para ello hay que prestar especial atención a la calidad del agua. Probablemente hayas oído hablar del ‘Síndrome del Tanque Viejo’, que no es otra cosa que el deterioro del estado de la misma y que puede provocar la muerte de los peces. A continuación lo explicamos al detalle.

Para prevenirlo es importante una limpieza regular de la pecera (Istock).

Causas

El ‘Síndrome del Tanque Viejo’ puede definirse como un conjunto de cambios en el PH, KH (los carbontatos) y GH (la dureza general) del agua de la pecera que hacen que se vuelva más ácida de forma progresiva.

El motivo principal por el que esto sucede es la forma de las peceras, es decir, al tratarse de recipientes cerrados, por mucho que se limpien y se cambie el agua, poco a poco pueden ir acumulando restos tanto de comida como de excrementos que el filtro no elimina correctamente, y aunque parezca que esté limpia en realidad no es así.

Uno de los signos que indican que algo no va bien se aprecia si llegan nuevos individuos a la pecera. Los que ya vivían anteriormente ahí han tenido tiempo para adaptarse a los cambios químicos del agua poco a poco, sin embargo, cuando entra un nuevo pez en la mayoría de los casos no suele soportar las condiciones, por eso la mayoría no sobrevive.

Los cambios que sufre el PH del agua suelen ser progresivos (Istock).

¿Cómo solucionarlo?

Lo primero que hay que saber es que la limpieza de la pecera y el cambio del agua deben hacerse de manera gradual para que los peces tengan tiempo de habituarse de nuevo a las condiciones idóneas. Por eso habría que cambiar cada día en torno al 10 o 15% del agua e ir variando el PH poco a poco.

Una vez que se haya estabilizado el nivel ya se puede limpiar el filtro y cambiar el agua por completo de modo que el PH sea lo más cercano al del agua que hemos utilizado y no haya amoníacos ni nitratos.

La prevención es clave

Para prevenir este problema es importante que los filtros se limpien con regularidad -aproximadamente cada 3 semanas-, se eliminen las partículas de comida y alimento y se cambie el agua de la pecera poco a poco. Recuerda que es muy importante que estés atento de que todos los niveles químicos están en orden, y para eso es fundamental que los midas con regularidad.

 

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