Cómo detectar y tratar la dirofilariosis en perros

10 marzo, 2021 - Marta Benayas

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A la hora de cuidar a nuestros peluditos toda prevención es poca, de ahí que mantener las vacunas en orden sea tan importante. Los mosquitos son uno de los vehículos más peligrosos para nuestros perros, pudiendo transmitir enfermedades que, si no se tratan a tiempo pueden provocar incluso la muerte.
Una de las enfermedades más complejas transmitidas precisamente por uno de ellos es la dirofilariosis, provocada por el parásito ‘Dirofilaria immitis’ que portan estos insectos. A continuación explicaremos sus rasgos más comunes para que sea fácil de identificar en caso de sospecha.

¿Qué es?

A esta dolencia muchos expertos la llaman la enfermedad de los gusanos del corazón porque estos parásitos suelen asentarse en él y en los vasos sanguíneos más grandes que además comunican con los pulmones.
Para que la ‘Dirofilaria immitis’ se desarrolle hace falta un medio cálido y húmedo, de ahí que en las zonas costeras con un clima suave sea especialmente común encontrar este tipo de mosquitos, que a través de su picadura transmitirán la larva que comenzará a desarrollarse en el interior del organismo del animal.

Los síntomas de la enfermedad suelen ser crónicos (Istock).

Periodo de incubación

Si no se diagnostica a tiempo, los gusanos pueden alcanzar hasta los 30cm de longitud y, si encuentran el medio adecuado para reproducirse en el interior del animal, llegar a alcanzar la cifra de 200 y habitar en el torrente sanguíneo y los diferentes órganos hasta 7 años, un período en el que provocarán daños en todas las estructuras en las que se muevan.

Prevención y diagnóstico

Si los perros viven en las zonas infestadas es importante que se sometan a un tratamiento recetado por el veterinario para su prevención. Lo ideal sería que se hiciese un mes antes de visitar la zona, y si se vive allí, realizarlo una vez al mes.
Tampoco deberían visitar las zonas en las que los mosquitos suelen reproducirse y del mismo modo habría que evitar especialmente los momentos posteriores a la puesta de sol ya que suelen ser las horas clave en la que los mosquitos hacen vida.
Los métodos para diagnosticarlo van del análisis de sangre a la ecografía o la radiografía de tórax, aunque debe ser el veterinario el que encuentre la mejor alternativa según los síntomas.

Síntomas

Al ser una enfermedad que se va desarrollando poco a poco los síntomas suelen aparecer de forma crónica. Al principio es normal que el animal tenga una tos fuerte y con el paso del tiempo se acompañe también de fatiga, dificultad para respirar -con sonidos pulmonares fuera de lo común-, sonidos cardíacos, pérdida de apetito y consciencia e incluso la muerte del perro.

En muchos casos es necesario recurrir a la cirugía (Istock).

Tratamiento

En la mayor parte de los casos se le recetarán pastillas que acaben con la vida de los gusanos y las larvas, y también otras para que el animal pueda tolerar estos procesos en su interior. En el caso de que sean muy grandes podría ser necesario que se retirasen los del corazón en una intervención quirúrgica.

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