Cómo detectar y tratar la sarna en perros
La sarna es una de las enfermedades atópicas más comunes en los perros y cuyo tratamiento, a pesar de durar un período de tiempo más o menos largo, es fácil de llevar a cabo.
¿Cómo diagnosticarla?
Si tu peludito presenta rojeces en el pelaje, zonas sin pelo e irritadas, se rasca más de lo normal, tiene un olor extraño e incluso está perdiendo peso puede que padezca sarna. Ante estos indicios debes acudir al veterinario para que le realice una biopsia y le ponga el tratamiento correspondiente.
¿Qué tipos de sarna existen y por qué se originan?
La sarna está provocada por acaros externos de tamaño microscópico que afecta a la piel del animal. Aunque existen varios tipos, los más comunes son dos:
Sarna provocada por el ácaro demódex
Este acaro se encuentra presente de forma natural en el pelo del animal, pero en ocasiones debido a desórdenes inmunológicos (o incluso genéticos) se desarrolla más de lo normal taponando los folículos pilosos y glándulas sebáceas y provocando las irritaciones características de la sarna. Este tipo es muy común en los cachorros, que al tener las defensas más bajas, están más expuestos a este tipo de alteraciones.
En el perro se presentará irritación, comezón, pérdida de pelo y granitos que pueden darse en todo el cuerpo aunque sobre todo se desarrollan en la cara. Este tipo de sarna no es contagiosa para los humanos, pero conviene, cuando se trate al animal, emplear guantes.
Sarna provocada por el ácaro sarcoptex scabiei
Es más agresiva que la anterior y se origina por contagio. Este tipo de sarna si que la pueden padecer los humanos, así que tendrás que extremar las precauciones con tu peludito y la hora de identificarla, se presenta de forma más intensa detrás de las orejas. Las irritaciones y comezones suelen ser más fuertes que con la sarna provocada por el ácaro demódex, pero la forma definitiva de saber si tu perro la padece es con una biopsia.
¿Cuál es su tratamiento?
Aunque el veterinario es el que recetará el tratamiento más conveniente. En general para combatir la sarna se emplea un medicamento por vía oral y otro de uso tópico para aplicar directamente en la piel. Los tratamientos suelen durar varios meses, y aunque se note mejoría a los pocos días, no hay que dejarlo a medias.
Si tu peludito la padece, además de extremar las medidas de higiene, tendrás también que lavar -o renovar- todos sus juguetes, camas, mantas y toallas. Recuerda, ante cualquier duda consulta con tu veterinario para que elabore el diagnóstico y tratamiento correctos.
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