¿Cuántas palabras pueden llegar a entender los perros?
Que los perros y los humanos son más parecidos de lo que pueda parecer a simple vista, a estas alturas nadie lo pone en duda. Y es que aunque nuestros amigos perrunos no tengan la capacidad de hablar sí que se pueden comunicar. Tan solo hay que observar sus gestos, movimientos, ladridos e incluso el modo de moverse.
Ante esta situación muchos se preguntan cuántas palabras son capaces de entender nuestros peluditos, una cuestión que ha sido objeto de análisis de grandes entidades que han llegado a varias conclusiones.
Una de las investigaciones más sonadas fue la realizada por Stanley Coren en la Universidad de Columbia, cuyos resultados aparecen en el libro “La fabulosa inteligencia de los perros”. En dicha obra afirma que los canes pueden entender una media de 160 palabras, aunque algunas razas como el border collie –la más inteligente de todas-, el labrador, el doberman o el pastor alemán pueden llegar incluso hasta a las 1.000, eso sí, siempre y cuando se les ejercite desde que son cachorros.

En función de la raza entenderán más o menos palabras (Istock).
Cada raza tiene sus puntos fuertes
El psicólogo también confirma que en el proceso de asimilación de los vocablos intervienen los dos hemisferios del cerebro. El derecho se encarga de interpretar la entonación que se les da mientras que el izquierdo asimila la palabra propiamente dicha. Explica también que las que son más cortas resultan más fáciles de comprender que las que poseen dos sílabas o más. Del mismo modo, comprenden mejor las letras cuya entonación es más fuerte como por ejemplo pueden ser la C, la P o la M.
Añade además que, si queremos queremos que nuestra mascota entienda todo lo que le decimos, es mejor asociar cada idea con una palabra en lugar de recurrir a varias. Es decir, si vais de paseo es mejor que le digas ‘a la calle’ en lugar de ‘vamos a ir de paseo a la calle’.

La media oscila entre 160 y 300 palabras (Istock).
Ya se sabe, lo ideal con los perros es ser conciso, vocalizar correctamente, esmerarse con la entonación y educarlos mediante el refuerzo positivo.
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